EN TELEVISIÓN ESPAÑOLA PRESUMEN DE QUE EN URDA EL ESTADO ESTÁ FUNCIONANDO
Juan Soto Ivars • 129.4K views • 1d ago
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En TVE se emocionan al ver al Estado en acción después del accidente ferroviario de Urda y
celebran lo bien pagados que están sus impuestos. Las preguntas pendientes a Óscar
Puente a Adif y a Pedro Sánchez preocupan bastante menos en Televisión Española. En fin...
Hay algo difícil de soportar en esa alegría estatal: que el rescate se convierta en una demostración de eficacia sin preguntarse primero por qué ha sido necesario. Después del choque de trenes en Toledo, los equipos de emergencia han trabajado entre los restos de los vagones mientras las familias de los desaparecidos esperaban noticias y las pruebas de ADN permitían avanzar en las identificaciones.
Los bomberos, sanitarios, agentes de la Guardia Civil y trabajadores que participan en esas tareas merecen todo el reconocimiento. Pero su profesionalidad no puede convertirse en una absolución para quienes gestionan las infraestructuras. Celebrar lo bien que funciona el Estado cuando recoge las consecuencias de una catástrofe, sin examinar cómo se ha llegado hasta ella, resulta una forma bastante extraña de defender lo público.
Javier Aroca también lamenta la «indignidad» de algunos políticos y medios de comunicación. Precisamente mientras Ketty Garat publicaba en ABC una investigación sobre los relevos de técnicos en la cúpula de Adif y el nombramiento de personas vinculadas al PSOE durante el mandato de Óscar Puente. Las denuncias de trabajadores y funcionarios sobre la politización del gestor ferroviario plantean preguntas que merecen respuestas, sin necesidad de anticipar las conclusiones de la investigación del accidente.
La contradicción afecta especialmente a quienes presumen de defender los servicios públicos. Si el problema fuera la gestión de un Gobierno del Partido Popular, ¿habría tantos reparos en exigir responsabilidades? ¿Por qué la defensa del Estado acaba tantas veces confundida con la defensa del PSOE? La socialdemocracia debería ser la primera interesada en denunciar las averías, el deterioro de las infraestructuras y los nombramientos cuestionables.
«Vosotros solo sois socialdemócratas cuando gobierna la derecha». La frase resume una crítica a esa superioridad moral que sirve para exigir responsabilidades al adversario y desaparece cuando toca fiscalizar a los propios.
La discusión sobre los impuestos ofrece otro ejemplo. En Malas Lenguas, de TVE, Gloria Marcos defendió que la inversión ferroviaria había pasado de 55.000 millones entre 2011 y 2017 a 128.000 millones entre 2018 y 2024. Su conclusión fue que el Estado necesita más ingresos y que las rebajas fiscales propuestas por Vox, con el posible apoyo del PP, pondrían en peligro las inversiones.
Pero el economista Santiago Calvo cuestionó esas cifras. Según sus cálculos con datos de Adif y Adif Alta Velocidad, la inversión ejecutada en esos periodos fue de unos 18.500 y 17.500 millones, respectivamente. Una diferencia enorme que obliga a distinguir entre cifras presupuestarias, inversión ejecutada y cantidades ajustadas por inflación.
Calvo también ha advertido de que la red ferroviaria española es cada vez más extensa y transporta más viajeros, mientras el gasto destinado a conservarla no ha crecido al mismo ritmo. Construir nuevas líneas de alta velocidad da titulares e inauguraciones. Mantener las existentes exige dinero, técnicos y una gestión que difícilmente cabe en una fotografía electoral.
Entretanto, la Agencia Tributaria cerró 2025 con una recaudación récord de 325.356 millones de euros, un 10,4 % más que el año anterior. El Estado nunca había ingresado tantos impuestos. Sin embargo, ante los problemas ferroviarios, la solución parece seguir siendo recaudar más. Preguntar qué se ha hecho con lo recaudado resulta bastante menos popular.
Anónimo García encontró una pequeña demostración de eficacia administrativa en su ordenador. Recibió un aviso oficial para consultar una notificación electrónica y la Administración le facilitó tres enlaces. Los tres estaban rotos. El Estado podía comunicarle que tenía algo que comunicarle, pero no conseguía que accediera a la comunicación. Eso sí, cuando se trata de cobrar impuestos, los enlaces parecen funcionar.
La alegría estatal de Javier Aroca deja así una pregunta bastante incómoda. Los impuestos se pagan para que los trenes circulen con seguridad, las infraestructuras se mantengan y los ciudadanos reciban servicios fiables. No para celebrar que los equipos de emergencia tengan que demostrar una vez más su extraordinaria profesionalidad después de una tragedia.
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